Historia real de cualquier proyecto primerizo

1. La euforia inicial

2. El impulso de construir

3. La ilusión del éxito

4. El baño de realidad
Cuando se te ocurre una idea que te gusta, es muy fácil tener prisa por empezar.
En poco tiempo compras el dominio, abres cuentas en redes sociales, haces un logo rápido y montas una web. Parece que estás avanzando un montón porque estás haciendo muchas cosas.
El problema llega después: publicas, pero nadie compra. Las únicas personas que te dan like son las de siempre: tu madre y tu suegra.
La trampa de la inmediatez: confundir presencia con demanda
El problema de este ciclo no es la idea, ni las ganas de crear. El problema es el orden en el que hacemos las cosas.
Registrar un dominio, configurar un perfil de Instagram o crear una página web son acciones muy fáciles de hacer hoy en día. Dan una satisfacción inmediata porque parece que estamos construyendo un proyecto.
Pero tener una web abierta no significa tener clientes. Estar en internet te hace visible, pero no hace que la gente te compre si antes no has comprobado si necesitan lo que vendes.
Los tres errores de construir antes de validar
- Enamorarse de la solución y no del problema: Dedicamos semanas a pulir colores, tipografías y botones sin saber si alguien tiene el problema que intentamos solucionar.
- Pedir opinión solo a tu entorno cercano: Unos te dirán que la idea es fantástica por cariño (y te darán like hagas lo que hagas) y otros te dirán que no va a funcionar simplemente porque no creen en nada. Ninguna de las dos respuestas te sirve: lo que necesitas es la opinión de personas que tengan el problema de verdad y pagarían por solucionarlo.
- Crear canales de comunicación vacíos de mensaje: Abrir redes antes de tener clara tu propuesta te obliga a publicar contenido improvisado que solo genera ruido y desgaste mental.
Qué hacer antes de correr a abrir redes sociales
Si se te ocurre una idea, antes de comprar el dominio y abrir perfiles, prueba esto:
- Habla con 5 personas con ese problema: Pregúntales cómo lo resuelven hoy y qué les cuesta, sin intentar venderles tu idea.
- Define tu propuesta en una frase: Explica a quién ayudas y qué consigues resolver. Si necesitas diez líneas, aún no está clara.
- Haz una prueba sin programar: Comprueba el interés real con una conversación o un prototipo sencillo antes de invertir tiempo o dinero.
El siguiente paso
Tener ilusión con una idea está genial. Pero si primero compruebas si de verdad le interesa a otras personas, te ahorrarás semanas de trabajo y no te quedarás con solo dos likes.
- Si quieres aprender el método paso a paso: En el Curso para crear tu proyecto digital vemos cómo investigar, comprobar tu propuesta y lanzarla sin perder tiempo ni dinero.
- Si quieres que revisemos tu idea: Escríbeme a correo@adrianafraile.com y cuéntame qué tienes en mente.
