Cuando empezamos un proyecto es muy fácil llenar la lista de cosas por hacer.
Crear la web. Abrir Instagram. Publicar. Hacer una newsletter. Pensar un producto. Mejorar el SEO.
Y de repente estamos haciendo muchísimo… sin saber muy bien hacia dónde vamos.
Para mí, tener una estrategia es algo bastante más sencillo: saber qué queremos conseguir y decidir qué merece la pena hacer para llegar hasta allí.
Antes de pensar en canales o herramientas, intentaría responder cuatro cosas.
Preguntas clave antes de construir:
- ¿Qué quiero conseguir? (No es lo mismo querer conseguir clientes que crear una comunidad, vender un producto o simplemente comprobar si una idea interesa).
- ¿A quién quiero llegar? (Cuanto mejor entiendas a esa persona, más fácil será decidir qué ofrecerle y dónde encontrarla).
- ¿Qué puedo ofrecerle que realmente le sirva? (Aquí aparece el producto, el servicio, el contenido o la experiencia que estás creando).
- ¿Qué necesito hacer ahora y qué puede esperar? (Esta es probablemente la parte más importante: decidir qué cosas todavía no toca hacerlas).
Foco antes que cantidad:
No necesitas estar en todas las redes. Ni tener diez productos. Ni hacer todo desde el primer día.
Necesitas saber cuál es el siguiente paso que más puede ayudarte a avanzar.
Para mí, una buena estrategia debería poder explicarse sin sacar un documento de cincuenta páginas. Algo tan sencillo como: «Quiero conseguir esto, para estas personas, ofreciéndoles esto y voy a empezar haciendo esto.»
Si no puedes explicarlo así, quizá todavía no necesitas hacer más. Necesitas ordenar un poco mejor la idea.
