
Tener estrategia no es llenar el día de tareas que parecen urgentes para sentir que no paramos. Es elegir qué es lo verdaderamente importante y tener el criterio de dejar lo demás en espera.
Viñeta de @adrianafraile en Instagram
Cuando empezamos un proyecto es muy fácil llenar la lista de cosas por hacer.
Crear la web. Abrir Instagram. Publicar. Hacer una newsletter. Pensar un producto. Mejorar el SEO.
Y de repente estamos haciendo muchísimo… sin saber muy bien hacia dónde vamos.
Para mí, tener una estrategia es algo bastante más sencillo: saber qué queremos conseguir y decidir qué merece la pena hacer para llegar hasta allí.
Antes de pensar en canales o herramientas, intentaría responder cuatro cosas.
Preguntas clave antes de construir:
- ¿Qué quiero conseguir? (No es lo mismo querer conseguir clientes que crear una comunidad, vender un producto o simplemente comprobar si una idea interesa).
- ¿A quién quiero llegar? (Cuanto mejor entiendas a esa persona, más fácil será decidir qué ofrecerle y dónde encontrarla).
- ¿Qué puedo ofrecerle que realmente le sirva? (Aquí aparece el producto, el servicio, el contenido o la experiencia que estás creando).
- ¿Qué necesito hacer ahora y qué puede esperar? (Esta es probablemente la parte más importante: decidir qué cosas todavía no toca hacerlas).
Foco antes que cantidad:
No necesitas estar en todas las redes. Ni tener diez productos. Ni hacer todo desde el primer día.
Necesitas saber cuál es el siguiente paso que más puede ayudarte a avanzar.
Para mí, una buena estrategia debería poder explicarse sin sacar un documento de cincuenta páginas. Algo tan sencillo como: «Quiero conseguir esto, para estas personas, ofreciéndoles esto y voy a empezar haciendo esto.»
Si no puedes explicarlo así, quizá todavía no necesitas hacer más. Necesitas ordenar un poco mejor la idea.
